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Lun, Sep

El pasado 4 y 5 de octubre se realizó una nueva edición del Rally Latinoamericano de Innovación siendo la FCEIA la sede de la competición en Rosario. 

Participaron 47 estudiantes de diferentes carreras quienes conformaron un total de 7 equipos que durante 28 consecutivas trabajaron para encontrar la solución más innovadora a uno de los 9 desafíos planteados. 

Finalizado el tiempo de trabajo cada grupo debió presentar con un video el proyecto desarrollado y un jurado local fue el encargado de elegir a un equipo ganador por la categoría innovación y a otro por impacto social. 

Los equipos ganadores de la sede FCEIA fueron:

Por la categoría Innovación, el grupo “Las manzanas de Isaac”, desarrolló una solución para el desafío que consistía en diseñar un sistema de generación de energía sostenible y off-grid (sin red), para una ciudad rural que espera duplicar su población en los próximos 5 años y que no tiene tendido eléctrico cercano. Su proyecto puede verse en el siguiente video

El grupo fue conformado por: Sofía Paparigopulos, Hernán González, Julián Gasparetti, Felipe Cinto, Ignacio Emanuel González, Gerónimo Castro, Franco Seguezzo, Julián Álvarez, Facundo Reyes, María Eugenia Piro.

Por la categoría Impacto Social, el grupo denominado “Mandioca”, ideó el sistema “Encuéntrame” dando respuesta al desafío que consistía en proponer un dispositivo para la búsqueda y localización de personas extraviadas por motivos de desastres naturales como sismos, huracanes, tsunamis, etc. Su proyecto puede verse en el siguiente video.

El equipo fue conformado por: Ornella Emilia Corallo, Nicolás Daniel Calabozo, Alejo Mancinelli, Josefina Celeste Pilotti, Luciano Agustín Casado, Sebastián Marchesini. 

Cabe destacar que además de estudiantes de la FCEIA participaron también alumnos de medicina, economía, comunicación, diseño, psicología, trabajo social, química, ambiental, sistemas y arquitectura.

A nivel internacional, la edición 2019 contó en total con 97 sedes distribuidas en 10 países de América Latina y más de 6100 participantes que conformaron 690 equipos.

Para ella, es necesario trabajar contenidos conceptuales, procedimentales, actitudinales,  contenidos ligados a la ciencia de la educación, la historia y filosofía de la ciencia, para mostrar a las y los  estudiantes que la ciencia es viva. “Tenemos la impresión de que la física y la matemática no cambian, pero es sólo una ilusión. En la física, por ejemplo, trabajamos constantemente con nuevas tecnologías, incursionamos nuevos estudios, la ciencia evoluciona todo el tiempo”, destacó Beatriz Salemme. De acuerdo a su experiencia, se necesita una enseñanza diferente, no una enseñanza tradicional.
La especialista brasilera en Didáctica de la Enseñanza resaltó la importancia de que los docentes de los distintos niveles estén preparados, también, para adaptarse a los cambios generacionales y cuenten con las herramientas para que sus clases respondan a las nuevas demandas de los estudiantes. 
“Todos los años cuando recibo un grupo de alumnos que se que van a estar 5 años en la universidad para después salir al mundo del trabajo, me propongo como desafío pensar ¿qué mundo les espera de aquí a cinco años? ¿Cómo va a ser esa nueva generación de profesionales?” indicó Beatriz convencida de que año tras año son diferentes los objetivos que debe plantearse. “Tenemos el desafío de formar profesionales de otra generación” destacó.
La especialista en educación valoró la importancia de contar siempre con diferentes opciones metodológicas que permitan explorar distintas técnicas según el grupo con el que se esté trabajando. “A veces percibo con tristeza que muchos profesores dicen ‘yo enseño, si ellos aprenden es otro problema’ y no es así, es mi responsabilidad como docente que los estudiantes comprendan. Entonces nuestro gran desafío es estar alerta para encontrar la forma de que nuestros alumnos de hoy se interesen por lo que se está explicando”.
Entre las herramientas que utiliza en el aula es el trabajo con películas en las que se aborden temas de interés para ser tratados desde diversas disciplinas. Así por ejemplo, con uno de sus grupos de estudiantes de secundaria tomaron una escena del “Código Da Vinci” en la que aparece un código en formato de una secuencia de Fibonacci. “Tomando esa secuencia también trabajamos con su profesor de biología, conversamos con el profesor de historia, la profesora de física. El abordaje fue integral”, relató la especialista en educación.
 
“A mí me enseñaron cierta información de una manera puntual pero nos tenemos que dar cuenta que somos de otra época. A veces las personas no perciben la importancia del cambio generacional y hay que comprender que la enseñanza es un proceso dinámico que se retroalimenta” concluyó Beatriz.