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Mar, Mar

Jorge Pérez Jaramillo, arquitecto y urbanista oriundo de Medellín (Colombia) visitó la Facultad para dar la charla “La ciudad como espacio de construcción colectiva. Democracia y participación. Medellín como caso de estudio".

Previo al inicio de la disertación, Pérez Jaramillo mantuvo una reunión con el Rector de la UNR, Franco Bartolacci, la Decana de la FCEIA Graciela Utges, el Vicedecano de la FCEIA Damián Portaro, el Secretario Académico de la FCEIA, Mauro Soldevila, la Directora de la Escuela de Ing. Civil Yolanda Galassi, la Secretaria Académica de la Esc. de Ing. Civil Mónica Alvarado, el Decano de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Gustavo Marini, la Vicedecana de dicha Facultad, Cintia Pinillos, la Directora Ejecutiva de ICLEI de América del Sur, María Julia Reyna y docentes de la FCEIA.PerezJ reunion edited

Pensar a la ciudad como construcción colectiva

Jaramillo fue director de Planeación de Medellín (2012-15) y subdirector de planeación del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (2004-08), profesor y decano de las Facultades de Arquitectura Universidades Santo Tomás (2018-19) y Pontificia Bolivariana (1993-2001), es investigador asociado en la Chaire ETI IAE Sorbonne Paris, entre otros.

“La ciudad no es la construcción física solamente, tampoco es la construcción de la gente solamente, sino que es una complejísima trama de sistemas que se entrecruzan. La ciudad es, por un lado, el hecho civilizador más trascendental de la historia de la humanidad, ni más ni menos. La ciudad es la expresión superlativa de la creación humana y es el ecosistema en donde los hechos civilizadores más trascendentales van a ocurrir, es el espacio de la política, de la cultura, del arte. Pero también, por otro lado, es el espacio de la economía, la violencia, el conflicto. Es la escena de la vida” señaló Pérez Jaramillo.

“Yo trabajé con el alcalde Aníbal Gaviria Correa, que ahora es el Gobernador de Antioquia, que desarrolló una teoría que se llama ciudades para la vida, territorios para la vida. Y si lo pensamos, hoy tenemos el 80% de los americanos habitando en áreas urbanas, es decir, 4 de cada 5 personas viven en ciudades y eso quiere significar es que la vida urbana es la vida de la humanidad hoy, más de la mitad de la población del planeta ya vive en áreas urbanas, con lo cual se podría decir que el ecosistema humano está radicando alrededor de la ciudad” señaló el arquitecto y añadió: “Entender la ciudad es entender eso, y no es solamente un problema de democracia, es un asunto de coexistencia. Colectivamente creamos lo mejor y lo peor de las ciudades, entonces la ciudad es eso, es el resultado del entrecruzamiento de todas estas variables y muchas otras, incluyendo la relación con la naturaleza que hace que esto sea posible”.

Planificación urbana en Medellín

Jaramillo desarrolló la charla haciendo hincapié en el trabajo realizado en su gestión en Colombia, tanto como subdirector de planeación del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (2004-08), como así también en su rol de director de Planeación de Medellín. “Pensar la ciudad, la complejidad derivada de que no sólo es la confluencia mayor de saberes, de conocimientos, de preguntas y de posibles respuestas a uno de los problemas más críticos que tiene la sociedad humana que es el habitar, que convergen en ella preguntas políticas, sociales, económicas, sino que también invita a hacer preguntas estructurales sobre la vida, la seguridad de las personas, no solo con respecto a la violencia humana sino también en relación a la naturaleza y nuestra forma de relacionarnos con ella, así como la dinámica de la economía y sus problemas” comenzó el arquitecto, quien destacó en toda su charla la relevancia que, desde el planeamiento urbano, tiene el respetar y cuidar los espacios verdes, el ecosistema y la naturaleza.

El fenómeno de la urbanización es suficientemente complejo, suficientemente serio, afecta de manera tan profunda a la humanidad, por eso es importante compartir experiencias que puedan ayudar a otras regiones del mundo a encontrar caminos. Nosotros en los 80, 90, cuando Medellín entró en una etapa de franca inviabilidad, tuvimos mucha cooperación internacional y eso fue un motor para que nuestra sociedad reaccionara y cambiara” indicó Pérez Jaramillo.

La charla abordó, mediante un recorrido histórico, cómo fue que Medellín se convirtió primero, en una especie de agujero negro en el mundo, tal como señaló Pérez Jaramillo, y de qué manera la sociedad fue capaz de reaccionar y emprender un  camino que no ha concluido, que está lleno de interrogantes pero que les ha permitido pasar de ser una ciudad invivible, que estaba en franca autodestrucción, a una sociedad que, con sus dificultades, hoy está mostrando otras realidades y otras posibilidades. El arquitecto expuso gran parte de su trabajo, en el cual dirigió el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y diversos proyectos urbanísticos, dando gran relevancia al concurso del Parque del Río.

“Una sociedad que quiere transformar positivamente la dinámica de la urbanización tiene que planificar. Sin la planificación estratégica las acciones tácticas no funcionan. Lo que yo defiendo es que hay que hacer lo uno y lo otro y lo que también defiendo es que es un fenómeno multiescalable. En mi rol de director de planificación pude interactuar con las diferentes escalas y ver como se complementan unas escalas con otras, porque, así como se complementa el agua, también se complementan las políticas de viviendas, de suelos, los sistemas de movilidad y transporte, la conectividad” señaló el arquitecto.

Cuidar el río

“Reconciliar la ciudad con el agua nos ha costado muchos años en los cuales lo que se hizo durante mucho tiempo fue destruir el ecosistema. A lo largo de décadas se entendió al territorio para usarlo, para transformarlo y muchas de las decisiones estratégicas que se tomaron generaron que la base natural más importante de la ciudad que era la cuenca y el rio Medellín se convirtieran en una cloaca a cielo abierto, todos los desechos cayeron al río durante décadas. Allá por los años 90, se entendió que era necesario hace un trabajo de saneamiento del agua, con lo cual llevamos 30 años pagando cada habitante mensualmente una tasa de saneamiento del rio, a lo que se suma una gran inversión del estado y ya se lleva recuperado entre un 75 y 80% de recuperación” señala Jaramillo, quien aclara que aún falta trabajo, por hacer pero que se va por buen camino.

“El POT (Plan de Ordenamiento Territorial) considera al río no solo como sistema funcional de movilidad, sino también como conjunto de espacios públicos, una apuesta para que la ciudad no crezca más allá de los límites, que ya están ocupados o que los análisis de riesgos no permite ocupar más allá de esos límites y para respetar el ecosistema natural” señaló el arquitecto y concluyó: “A lo largo de esta historia hicimos del urbanismo y de la planificación una herramienta potente para anticipar lo que se viene. Es importante hacer un trabajo sistemático continuado, multiescalar, desde el plan hasta el concurso del proyecto y la ejecución de la obra”.